Cómo educar niños felices

El bienestar infantil es un tema de interés para muchos, ya seas padre o educador, muchas veces te habrás preguntado cómo puedes motivar o potenciar la felicidad en tus hijos o tus alumnos.


¿Qué es la felicidad? Se trata de un sentimiento caracterizado por la vivencia de emociones positivas. La mayor felicidad procede del amor. El amor es el principal ingrediente para generar bienestar.

1. AMOR:

¿Qué es el amor? ¿Cómo puedo demostrar a mi hijo que le quiero? El amor es la emoción más compleja que existe. Vivir el amor implica participar activamente en la construcción del bienestar del ser amado.

¿Cómo aplicamos activamente el amor? ¿qué acciones concretas? En este sentido, el amor se combina con otras emociones como cariño, confianza, seguridad, compasión, aceptación o respeto.

Para Erich Fromm, en su libro El arte de amar, el amor es un arte y como tal una acción consciente. Es decir, que es emoción y razón. Por ello, la inteligencia emocional consiste en gran medida en poner inteligencia a las emociones, es decir, se trata de un “amor inteligente” que proporciona ese bienestar deseado en el otro.

En resumen, es la combinación del amor con otras emociones lo que nos guía en la educación de niños felices.


2. Autonomía:

¿Cómo se relaciona la autonomía con el amor? Hemos mencionado anteriormente que el amor es prácticamente el principal ingrediente, junto con otras emociones.

Según Edward Deci, podemos entender la autonomía como “la capacidad de actuar libremente y de elegir”, es decir, de tomar decisiones. Puede parecer que la autonomía contradice al amor, sin embargo, es parte de él.

Cuando generamos este espacio en nuestros hijos o alumnos, les estamos mostrando confianza y respeto. Emociones que generan bienestar emocional, y además les motiva a crecer y desarrollarse, desde una perspectiva sana y equilibrada.

¿Cómo podemos ayudarles a desarrollar esta capacidad? Descúbrelo en este artículo: Promover la independencia y la autonomía infantil.


3. Independencia:

Basándonos en el amor, y teniendo en cuenta la definición de Edward Deci sobre la independencia: “La habilidad de hacer las cosas por uno mismo sin depender de los demás”.

¿Qué relación tienen el amor y la autonomía? Hemos mencionado varias emociones vinculadas al amor como confianza y autoestima. Creer en ellos y permitirles intentar hacer las cosas a su manera, fomenta su autoestima. Además de desarrollar la tolerancia, la gestión de la frustración y la resolución de conflictos. Basándonos en el amor, y siendo un apoyo amable al que acudir.


4. Seguridad:

Las implicaciones que tiene generar un entorno seguro para el bienestar infantil y el desarrollo completo psicosocial de los niños es muy importante. Necesitamos un entorno seguro, un espacio libre de violencia donde sientan confianza.

La confianza se manifiesta en los niños cuando se sienten respetados, comprendidos, alentados y acogidos en una situación de diálogo y respeto.

Además, se encuentra la capacidad de crear limites. Estos proporcionan un espacio seguro, y dan al niño la sensación de protección y cariño, generando confianza y autoestima.

Se deben establecer límites de forma racional y consensuada (en caso de pareja), deben ser claras, y nunca se debe ceder, aunque siempre se impongan desde el respeto.


5. Inteligencia emocional:

Entendemos por inteligencia emocional la capacidad para comprender, expresar y gestionar las emociones. Y eso, ¿cómo se hace? Para entender en profundidad cómo funciona y cómo podemos desarrollarla podéis leer los siguientes artículos: Gestión emocional en el colegio, Inteligencia emocional en las aulas y Ejercicios para desarrollar la inteligencia emocional

Aprender a gestionar nuestras propias emociones proporcionará el ambiente adecuado para enseñar a hacerlo, evitando rabietas, baja tolerancia a la frustración, etc., y mostrándoles una forma de gestionar lo que sienten.


Por ello, el amor es prácticamente el único ingrediente para educar niños felices. El bienestar infantil es algo que depende de los adultos, y por tanto es nuestra responsabilidad. En ocasiones dicha responsabilidad va en exceso, dando como resultado un entorno sobreprotector. La sobreprotección es considerada también un tipo de maltrato infantil, ya que impide el pleno desarrollo psicosocial del niño.


En el equilibrio está el arte, y ya hemos mencionado que amar es un arte.

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